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Miren un hermoso edificio.

¿Qué le hace fuerte?

Tiene paredes que le sostienen.

Pero ¿de qué manera se sostienen las paredes?

Debajo de ellas hay cimientos.

Los paredes se yerguen fuertes porque los cimientos son sólidos.

¿De qué sirven las paredes y los cimientos sin un techo?

Sólo si hay un techo podemos vivir en un sitio.

De la misma manera, para llevar una vida feliz y poder tomar conciencia de Uno Mismo, hay que tener autoconfianza como cimientos, autosatisfacción como paredes y autosacrificio como techo.

Por lo tanto, lo primero y principal es el desarrollo de la autoconfianza.

Donde hay fe, hay amor.

Donde hay amor, hay paz.

Donde hay paz, hay verdad.

Donde hay verdad, hay bienaventuranza.

Donde hay bienaventuranza, está Dios.

Y donde está Dios, hay de todo.

Nunca olviden este principio, y cultiven la autoconfianza.

                                                                            -BABA

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