Laura: Ayer tuve unas visiones muy poderosas de una escena de una batalla submarina durante mi tratamiento de terapia craniosacral.

Supe entonces que el ser en medio de la escena que estaba protegiendo su reino deseaba hablar conmigo tan pronto como fuera posible.

El era mitad hombre de la cintura para arriba y mitad pescado de la cintura para abajo. Tenía una corona dorada [en su cabeza] y en sus manos un tridente.

Había proyectiles entrando al agua desde arriba, y también había delfines que estaban temerosos y aparentemente atacaban algo o nadaban alejándose de algo.

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Rey Neptuno: Buenos días a ustedes, soy Neptuno, Rey de los Océanos. Vengo a fin de relatarles cuentos de mi reino perdido hace largo tiempo.

Ciertamente mi historia empieza en su planeta Marte. Yo era el monarca absoluto del reino submarino que Marte había sido.

Ahora tiene una desolada superficie, pero sigue habiendo agua en su corazón (en su interior), y sigue siendo capaz de sostener la vida en su mundo interno. Allí encuentran ríos y océanos, mis amigos.

Laura: Gracias, he sentido tu presencia muy fuertemente ayer durante mi sesión de terapia craniosacral.

Tuve unas visiones de una batalla submarina. También creo que tu clase es mitad hombre y mitad pez. ¿Perteneces a la familia de las sirenas?

Rey Neptuno: Pertenezco a la especia a la que tu te refieres como las sirenas. De hecho, mi origen es del planeta Marte.

Nosotros populábamos los océanos allí, y vivimos en paz durante largo tiempo; conducíamos una vida simple.

Cohabitábamos y compartíamos nuestro poder con los que ustedes llaman delfines en la Tierra.

Como todos los seres evolucionando de manera natural, teníamos muchos poderes psíquicos y vivíamos en palacios al fondo de nuestros océanos.

La mayoría, si no es que todos los restos de nuestra civilización, están cuidadosamente ocultos de ustedes, y estaban bajo el agua.

Ese gran complejo piramidal también estaba sumergido por un largo, largo tiempo. Fue construído por los nuestros.

También vivíamos bajo grandes palacios de cristal, en grandes números en nuestras ciudades submarinas.

Algunos de nosotros teníamos una fuerte inclinación a vivir alineados con nuestro ambiente natural, y nos rehusamos a vivir en dichos edificios mientras que otros de los nuestros persiguieron metas mayores y la tecnología.

Solíamos tener la habilidad para adaptarnos a nuestro ambiente, y al igual que sus ballenas o delfines podíamos pasar parte de nuestro tiempo en la superficie.

Sin embargo, el agua era nuestro territorio y teníamos que vivir allí. Nuestra especie es muy telepática y nuestra visión sería muy similar a la de nuestros hermanos los delfines.

Solíamos vivir bajo un diferente grupo de reglas que las suyas y bajo diferentes leyes físicas en Marte.

Mi vida se ha extendido por miles de años; he tenido mucha prole y muchas esposas en mi larga vida en el tiempo.

He vivido en la ciudad de Luz, construída de puro cristal o vidrio y piedra. La mayoría de mi gente disfrutaba la seguridad de nuestras paredes.

Como ha sucedido con muchas sociedades, nos volvimos arrogantes y empezamos a disfrutr el poder sobre otras especies, tales como los delfines.

Fuimos rivales y competimos contra ellos con el tiempo, y esto ha escalado cada vez más.

Los delfines no tenían deseo alguno de la tecnología o de cambiar su forma de vida. Nosotros discutimos muchos miles de años sobre cómo vivir en Marte, y al final, los delfines tuvieron que defender su territorio contra nuestra constante amenaza a su espacio y sus áreas de caza.

La avaricia y el enojo nos dominaron a partir de entonces. Decidimos cesar de comunicarnos con ellos y perseguir la explotación de sus océanos y mares, menospreciándolos y considerándolos como primitivos y testarudos.

Ultimadamente, sabíamos que nuestra tecnología nos iba a proteger contra ellos, así que ignoramos sus objeciones y protestas contra nuestra creciente avaricia.

Empezamos a cazarlos por placer, haciendo trofeos con sus aletas y sus dientes. Habíamos reducido su población en grandes cantidades ya sea por avaricia o tomando sus peces.

Los empezamos a tratar como si fueran inferiores, como animales. Los empujábamos a las regiones más remotas, en áreas volcánicas y de peligrosas corrientes.

Estábamos comenzando a desarrollar un poderoso tipo de arma con la cual podíamos aplastar sus órganos, algo similar a lo que su marina usa ahora como su (sistema) sonar.

Naturalmente somos más resistentes que ellos porque tienen una diferente fisiología.

Aquellos fueron difíciles tiempos para todos. Nuestros hijos crecieron y nunca se les dijo que los delfines eran seres conscientes.

Debido a su apariencia, les enseñábamos que eran grandes peces, como sus tiburones, y peque eranligrosos. Enseñábamos a nuestros hijos a temer y a herir a los delfines.

Poco a poco nuestra conexión con ellos se rompió, y nos distanciamos, e inclusive nos involucramos en pequeñas guerras.

Los delfines nadaban a toda velocidad, chocando contra nuestros domos y nosotros los atacábamos es respuesta usando nuestras armas contra ellos. Y nos vengábamos cada vez más fuerte cada vez que esto sucedía.

Tras muchos miles de años de esto, llegó una civilización del espacio llamada los Annunaki.

No eran los únicos buscando oro y otras riquezas. Había seres reptilianos entre ellos también.

Ellos necesitaban material genético de nosotros y de especies en su planeta. Les dimos una gran cantidad de oro y otros metales para sus naves espaciales.

Les dimos acceso a nuestras aguas y nuestros cielos. Los delfines no estaban impresionados con este estado de cosas.

Recibimos tecnología a cambio de nuestra ayuda a los Annunaki y les permitimos con el tiempo construir bases submarinas en Marte.

Ellos empezaron a establecerse en Marte poco a poco y eran implacables con los delfines y otra vida marina.

Nuestros científicos se estaban volviendo cada vez más dependientes de ellos, y entonces es cuando comenzaron las guerras.

Había muchos entre nosotros a los que no nos gustaba nuestra asociación con los Annunaki y los Reptilianos.

Sabíamos sobre los experimentos que estaban conduciendo en su planeta, tratando de acelerar la evolución de los seres en él por razones que no comprendíamos.

Por supuesto descubrimos más adelante que ellos deseaban formar una armada de perfectos esclavos a fin de recolectar oro y otros metales de la Tierra para sí mismos.

Carecían de respeto por la vida en general, aunque algunos de entre ellos no estaban de acuerdo con estos implacables métodos.

Llegó a un punto donde estalló una guerra abierta en Marte. Algunos de nosotros nos aliamos con nuestros nuevos aliados del espacio, mientras que otros volvieron a forjar amistad con los delfines.

Las escenas que estabas viendo ayer eran escenas de estas batallas submarinas en Marte, con proyectiles viniendo desde la superficie desde nuestras propias naves espaciales o de los Annunaki.

También se te mostró ataques a nuestras ciudades conducidos por los delfines. Yo estaba impotente para detener todo eso.

En Marte los monarcas nunca se interfieren en las vidas de sus sujetos ni sus decisiones.

Nosotros somos simplemente amados y respetados debido a nuestro linaje y por las antiguas armas que nuestra familia ha estado pasando de generación a generación, tales como mi famoso tridente.

Yo sólo usaba estas tradicionales armas para controlar las tormentas pues son extremadamente poderosas en Marte.

Había renunciado a usar el tridente por deseos o voluntad propios. Era una respetada arma que no se había usado de una manera destructiva desde hace muchas generaciones previas a la mía.

Además, el arma tenía un poder tan enorme que destruiría toda vida por miles de años, y por miles de millas.

Sí, tal y como el poder de las armas nucleares. Todas nuestras tropas estaban esparcidas por todos los océanos, y hubiera destruído a gente en todos lados si lo usara algún día como un arma. Yo lo usé como un escudo para la ciudad en las visiones que tuviste.

Al final, las guerras habían acabado destruyendo nuestros océanos y ocasionando irreversibles cambios para Marte.

Se alteró su órbita, se perdió la atmósfera, y se devastó la superficie por los impactos nucleares.

Muchos de nosotros perecimos, nuestras ciudades se volvieron cenizas, muchos delfines y Annunaki también perdieron su vida.

No era una guerra de las especies, sino una guerra territorial, por metales, tecnología e ideología.

Algunos de los nuestros se unieron ya sea a los Annunaki o a los delfines. Nuestra civilización fue destruída en grandes números y nosotros nos refugiamos en nuestros océanos del interior del planeta junto con los delfines.

Hubo unos pocos miles de supervivientes que lograron escaparse de los Annunaki, quienes reunieron todos los posibles recursos del planeta Marte durante el transcurso de unos pocos miles de años.

Vengo a ustedes hoy para advertirles a su especie de los armamentos, de la crueldad y del daño a cualquier forma de vida. Vengo a advertirles de la avaricia y la falta de conciencia.

Sean cuidadosos de aquellos que les ofrecen obsequios gratis, contra su ser, sin importar si se encuentran entre ustedes o provienen de otro mundo extraterrestre.

Tenemos un linaje común, y ustedes llegaron a Marte durante los tiempos de la Atlántida y Lemurianos.

Se las han arreglado para restaurar parcialmente la vida en la superficie de Marte. Con el tiempo, creo que ustedes traerán a Marte a su previa gloria si pueden mantener su integridad y totalidad.

Estén siempre en paz, queridos hermanos y hermanas de la Tierra. Los amamos mucho, pues nuestra historia nos ha enlazado en nuestro sistema solar. Regresaré a ustedes con más historias.

Neptuno, Rey de Marte, canalizado por Laura Tyco.

WebSite Laura Tyco: http://galacticlauratyco.blogspot.mx/2012/06/message-from-king-neptune-of-mars.html

WebSite:   http://despertando.me/?p=84876

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