07-04-2016

Contactos extraterrestres en la antigüedad
GRANDES REPORTAJES

Bajo la apariencia de ángeles o dioses, una inteligencia extraterrestre podría haber inspirado nuestras creencias y tutelado nuestro desarrollo en la más remota antigüedad.

Al menos eso puede deducirse del análisis de ciertos textos y artefactos arqueológicos que examinamos a continuación.

En Aliens Ancestrales el autor profundiza en esta tesis.

Egipto nos ha regalado la más longeva y rica de las civilizaciones de la historia de la humanidad. Del 3100 a.C al 30 a.C, el país del Nilo conoció 30 dinastías y 170 faraones.

Tres mil años de portentosa historia que los egiptólogos han dividido en tres grandes imperios: Antiguo, Medio y Nuevo. Pero, ¿y antes?

La respuesta se encuentra en el Museo de Turín (Italia) donde se conservan 160 fragmentos de un papiro conocido como Canon de Turín.

Se trata de una lista apócrifa de reyes, descubierta en 1822 en la antigua Tebas.

Aunque el célebre Champollion, considerado padre de la egiptología, reconoció su importancia de inmediato, los investigadores actuales relegan la lista a un simple mito.

¿Por qué? Porque el documento refiere que, en el principio de los tiempos, Egipto fue gobernado durante 11.000 años por un grupo de seres, mitad hombres, mitad otra cosa, a los que denomina Shemsu-Hor, los compañeros de Horus.

¿Quiénes fueron estos misteriosos Shemsu-Hor? Unos jeroglíficos de la V Dinastía hallados en Sakkara se refieren a ellos como “los brillantes” o “los resplandecientes” una denominación muy común en otras culturas para referirse a dioses que bajaron de las estrellas e instruyeron a los humanos.

Algo más que mitos

Resulta fascinante constatar la persistencia de ciertos mitos en regiones alejadas geográficamente, como si existiera una fuente común de la que hemos perdido el recuerdo, de la que no se habla en los libros de historia, que se hubiera extendido por lugares tan distantes como Europa, América, Oriente Medio, Indochina o Egipto.

Pero, ¿cómo? La falta de reconocimiento oficial de contactos culturales en la antigüedad, ha abonado el campo a la tesis de que la humanidad pudo tener algún tipo de contacto con civilizaciones extraterrestres en un pasado remoto. ¿Fantasías? En absoluto. Veamos algunos ejemplos:

Al sur de Argelia, se extiende el desierto del Tassili. En la década de los cincuenta, el naturalista galo Henri Lhote descubrió allí un santuario de arte rupestre.

Más de 15.000 pinturas que muestran la evolución de la fauna y las costumbres humanas en el macizo de Tassili n’Ajjer desde hace más de 8.000 años hasta las primeras centurias de nuestra era.

En una zona conocida como Jabbaren, que en lengua tuareg significa “tierra de gigantes”, Lhote descubrió una pintura de seis metros de altura que bautizó como “el Gran Dios Marciano”.

Vestía lo que parecía un traje hinchado, como el que emplean los astronautas en el espacio, dotado de escafandra y una sola abertura.

¿Imaginaciones mías?

En absoluto. A principios del siglo XXI, el infatigable escritor y ufólogo Juan José Benítez visitaría Jabbaren y otras zonas del Tassili n’Ajjer y comprobó que el naturalista francés se había quedado corto. Muy corto.

“Después de treinta años en la investigación del fenómeno OVNI no puedo, no debo, escudarme en rodeos, tapujos o paños calientes.

Me gusta ser claro: ‘Aquello’ eran ‘astronautas’. Seres no humanos llegados del espacio y que, evidentemente, precisaban de escafandras para poder desenvolverse en nuestra atmósfera.”

En opinión del escritor navarro, Lhote no vio -o no supo ver- muchas otras pinturas que acompañaban al “Gran dios marciano” y que retrataban “anomalías”.

Mientras los “cabezas redondas” aparecían con cuatro dedos, los seres humanos representados junto a ellos poseían cinco. ¿Es que se descontaban o plasmaban estas diferencias adrede?

Ovnis en textos históricos

Todas las religiones antiguas nos hablan de una suerte de dioses que vinieron del cielo, que habrían intervenido en la creación de los seres humanos y nos habrían acompañado a lo largo de la historia… las evidencias de su presencia residen en cada texto que los menciona, en cada religión que los adora, en cada piedra que erigimos en su honor y hasta en los restos de nuestros ancestros… si el ser humano llegó a vivir con una raza extraterrestre en el pasado, ¿existirán evidencias de ello repartidas por el globo?

Por desgracia no disponemos de cables o bombillas que determinen el uso de electricidad en el pasado, ni de circuitos integrados, ni de tecnologías sofisticadas que revelen un grado de sofisticación impropio para la época.

Aunque tampoco sabemos cómo, sin esas tecnologías, pudieron llevarse a cabo ciertos monumentos y construcciones que están repartidos por todo el mundo (ver recuadro).

Y fue esa incógnita la que Erich von Däniken, Peter Krassa, Peter Kolosimo y tantos otros utilizaron para defender en los 70 la posibilidad de que la humanidad fuera instruida por seres de otros planetas.

La idea cautivó a toda una generación hasta que el escepticismo hizo mella en la sociedad.

Es verdad que se produjeron exageraciones cuando no análisis superficiales.

El propio Däniken lo reconoció años más tarde pero ¿invalidaba eso sus suposiciones globalmente? En absoluto.

Y no lo digo yo, lo admite la propia NASA en un informe poco conocido y de acceso público a través de internet que lleva por título Unidentified Flying Objects in Classical Antiquity.

Su autor, el prestigioso astrónomo Richard B. Stothers, presenta una cuidada selección de informes sobre fenómenos aéreos extraños, procedentes de fuentes históricas fidedignas como, por ejemplo, los historiadores Tito Livio y Plutarco.

Pero lo que aún me pareció más asombroso es que la agencia espacial norteamericana considera que algunos de esos fenómenos equivalían a los avistamientos de ovnis de hoy en día.

Examinar los escritos, artefactos y datos arqueológicos con ojos heterodoxos no es, pues, patrimonio exclusivo de los ufólogos y, en ese contexto, adquieren relevancia algunas estudios de textos antiguos.

Si el informe de Stothers está en lo cierto y los clipeis ardentes (escudos llameantes) referidos por Plinio en el 104 a.C., o la figura sobrehumana con la que se topó Julio César junto al río Rubicón, poseen la misma naturaleza que los reportados a partir de 1947, habría que retrotraer el inicio del fenómeno ovni unos cuantos siglos.

ovnis y pinturas rupestres

A mediados de 2014, el departamento de arqueología del estado indio de Chhattisgarh decidió recurrir a la ayuda de la NASA y la agencia aeroespacial de La India, para determinar la naturaleza de unas imágenes prehistóricas.

http://www.revistaenigmas.com/
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WebbSite : LOS CABALLEROS DE LA ORDEN DEL SOL

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